SEtAS
Las setas en Aragón
Llega el otoño y con el otoño las lluvias y el frío. Es la época del año en la que aparecen las setas, que para crecer necesitan mucha humedad y una temperatura suave, sin heladas ni fuerte calor. Durante estas breves pero intensas semanas los aficionados a la micología se frotan las manos y cesta en mano se lanzan al bosque para disfrutar de la naturaleza y recoger estos suculentos manjares.
A pesar de la escasez de lluvias, Aragón es una comunidad propicia para la recolección de setas. Con un 20% de superficie forestal, se estima que entre 2.000 y 3.000 especies diferentes, prácticamente la mayoría de las especies europeas, se pueden recolectar en Aragón. Las setas tóxicas mortales no son frecuentes en nuestro territorio.
En la comunidad se pueden distinguir tres zonas claramente diferenciadas: los Pirineos y sus sierras exteriores, el valle del Ebro, y la cordillera Ibérica en sus dos vertientes, desde el Moncayo a las sierras turolenses. Los Pirineos la zona de mayor aporte en la riqueza de la flora micológica aragonesa. Sus bosques húmedos de pinos silvestres, negro de montaña, pinabete, haya y roble reúnen las condiciones idóneas para su crecimiento.
A pesar de la variedad de hongos, casi toda la afición a la recolección de setas se centra en el rebollón. Otra especie muy popular es la seta de cardo. Estas son algunas de las setas más frecuentes en la comunidad:
VARIEDADES MÁS FRECUENTES EN ARAGÓN
— Agaricus Campestris (champignon silvestre): Crece en los prados, pastos y jardines, en «círculos de brujas» en primavera. Es comestible cuando tiene las láminas de color rosa. En su misma familia tan sólo es indigesto el Agaricus xantodermus, que huele muy desagradablemente a gas.
— Amanita muscaria: Abundante en el Moncayo, Sistema Ibérico y Pirineos, aparece tardíamente (octubre, noviembre) principalmente bajo pinos y abedules. Es venenosa aunque no produce la muerte, sino trastornos gastrointestinales y síntomas alucinógenos.
— Amanita phaloides: Crece abundantemente en las tres provincias aragonesas en la época otoñal, principalmente en bosques de quercus (encinas y robles). Su sombrero es liso con tonalidades verdoso-amarillentas. La presencia de volva y anillo nos debería bastar para evitarla, puesto que es mortal.
— Boletus edulis: Delicado comestible muy apreciado en todas sus variedades. Es bastante rara salvo en el Pirineo, en verano y otoño. Llega a adquirir grandes tamaños.
— Boletus granulatus: Quizá la seta más abundante de Aragón, en pinares, de mayo a noviembre. Comestible mediocre, se debe pelar eligiendo los ejemplares jóvenes.
— Cantharellus cibarius: Abundante en la zona pirenaica. Presenta pliegues en lugar de láminas bajo el sombrero amarillo. Su olor a albaricoque nos anuncia que es un buen comestible.
— Clitocybe nebularis: No aparece hasta octubre, junto con el Rhodopaxillus nudum. En el Pirineo se le llama caperán y pardilla según los lugares. Tiene láminas blancas, sombrero gris-nube y la base del pie fuertemente abultada. Posee un olor penetrante y es mediocre comestible.
— Lactarius deliciosus: Llamado vulgarmente rebollón, rebichuelo o nízcalo. Es muy abundante en los pinares en otoño. Segrega un típico látex naranja que en el Lactarius sanguifluus es rojo. Es un comestible diversamente apreciado.
— Lepiota procera: Abundante en los prados y bosques del Pirineo (septiembre y octubre). Tiene un sombrero de 10-25 cm., lo que la distingue de las pequeñas «depiotas venenosas» (3-6 cm.). Es un comestible de sabor muy apreciado.
— Marasmius oreades: Crece en los prados junto con el Agaricus campestris, principalmente en junio y octubre; posee sabor y olor muy agradables. Se secan fácilmente, pudiéndose dejar colgadas de un hilo para comerlas con posterioridad.
— Pholiota aegerita: Llamada «seta de chopo». Crece en las choperas y alamedas que bordean los ríos, en todo Aragón, sobre madera muerta. Buen comestible y muy conocido.
— Pleurotus eryngii: Es la conocida «seta de cardo», abundante en primavera y otoño en montes sin arbolado, junto a las raíces del «cardo corredor» tras las lluvias. Excelente comestible y muy conocido.
— Tricholoma terreum: No aparece hasta finales de octubre y es muy abundante en todo Aragón. Su comestibilidad se ve superada por el Tricholoma equestre y el Tricholoma portentosum, también propios de pinares pero más escasos. Se le llama vulgarmente «negrilla», por su sombrero gris oscuro. Venenoso es el Tricholoma tigrinum, robusto y escamoso, que vive en las montañas en los mismos sitios donde se encuentra en primavera el Hygrophorus marzolous, en los bosques pirenaicos de hayas y abetos.
RECOMENDACIONES PARA LA RECOLECCIÓN
Recoger setas es un actividad divertida y suculenta pero no hay que olvidar que podemos encontrarnos frente a hongos tóxicos y venenosos, así que conviene tener en cuenta unas cuantas recomendaciones:
Ante dudas o desconocimiento de una especie hay que abstenerse de recolectarla y, sobre todo, no consumirla.Las setas para consumir deben recolectarse cortándolas por la base del pie con cuchillo o navaja.
El sistema idóneo de transportar las setas es en recipientes que permitan su protección y aireación, como la tradicional cesta de mimbre.
ALGUNAS RECETAS
Una vez recogidas, pocas opciones son mejores que consumir las setas asadas con un ajoaceite o salteadas en la sartén. Proponemos algunas recetas algo más elaboradas para disfrutar este apreciado producto de nuestros bosques:

Grupo Micológico Cesaraugusta, Setas y sitios, Micología.net y Setas del Moncayo.